¿Qué mecanismos generan más desigualdad?

espigasA nivel mundial, uno de los problemas más graves, por sus consecuencias, por las dimensiones y por el número de personas e instituciones implicadas es EL ACAPARAMIENTO DE TIERRAS.

A continuación os dejamos algunos conceptos, que nos gustaría que tuvierais claros para la realización de las actividades, sobre todo, en el momento de las conclusiones.

Acaparamiento de tierras:

Muchas empresas multinacionales y Estados están comprando (a precios ridículos) grandes extensiones de tierras en otros países con fines comerciales, de manera que, en la mayoria de los casos, muchas familias se ven forzadas a salir de sus tierras y la producción de alimentos en ella se ha visto reducido debido a la especulación. Esto es a lo que llamamos acaparamiento de tierras. Datos recientes indican que al menos 33 millones de hectáreas (superficie más grande que Italia) han sido objeto de transacciones de tierras desde 2001.

La demanda de tierras se ha disparado por tres razones: 1. necesidad de lugar donde cultivar alimentos, 2. necesidad de producir biocombustibles y 3. especulación financiera.

La mayor falacia es la que se hacen para solucionar la alimentación en el mundo. Sin embargo, a menudo crean más hambre y pobreza en lugar de reducirlos. 2/3 de los convenios de la tierra toman lugar en países con problemas de hambre serios, y mientras las personas locales son desplazadas, la agricultura de subsistencia está reemplazada por monocultivos para exportación. Por tanto, surge la pregunta de ¿solucionar la alimentación de donde? ¿con qué tipo de alimentos? ¿a qué coste?

El acaparamiento de estos terrenos grandes, a menudo, está hecho a espaldas de los pueblos que habitan en ellos, quienes han trabajado esas tierras por generaciones, robando sus hogares, sus bienes, sus fuentes de alimentación y muchas veces, sus culturas.

Soberanía Alimentaria:

La esencia de la soberanía alimentaria reside en el “poder decidir”, es decir, que los pueblos y las personas (tanto productoras como consumidoras) puedan decidir qué cultivar y qué comer, asegurando el derecho de acceso a la tierra, al agua, a las semillas.

El concepto de soberanía alimentaria fue definido formalmente por La Vía Campesina como “el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción, respetando sus propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales, en los cuales la mujer desempeña un papel fundamental” (Declaración de la Habana, 2001).

Existen 5 principios de acción para la soberanía alimentaria:

    1. El Derecho a la Alimentación: La alimentación es un derecho humano, tal y como se reconoce en el Art. 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Art. 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). El derecho a la alimentación no es sólo no pasar hambre, es tener acceso a una alimentación no contaminada, nutritiva y culturalmente adecuada en cantidad y calidad suficientes para mantener una vida sana con plena dignidad humana y felicidad.
    2. El acceso a los recursos productivos: para garantizar el derecho a la alimentación es necesario garantizar el acceso a los recursos productivos, es decir, garantizar el acceso a la tierra, las semillas, el agua, los bosques, la biodiversidad, el crédito y la tecnología.
    3. La producción de alimentos mediante sistemas agroecológicos y sostenibles: que respeten las capacidades de carga, los tiempos necesarios y los lazos afectivos con la tierra. La agricultura campesina y a pequeña escala es central para la soberanía alimentaria.
    4. La promoción de políticas alimentarias y comerciales equitativas: por tanto, “implica la redefinición de nuevas relaciones de poder en el sistema agroalimentario, estableciendo canales cortos donde el poder de las empresas multinacionales se reduzca en beneficio del campesinado y la ciudadanía.
    5. La elaboración de una estrategia de género para la soberanía alimentaria: en concreto, a través de los cuidados, reconociendo a la alimentación como para fundamental para el sostenimiento de la vida, quien debe estar en el centro de la economía y de la organización de la sociedad”.

Desde esta propuesta didáctica, apelamos a la creación de nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos étnicos, clases sociales y generaciones. Se apuesta por un consumo responsable y justo (en cantidad y calidad) que asegure una vida digna y feliz a todas las personas.